KRISMÁTICA

El tintero de Krisma Mancía

Víctimas emplumadas

#wattpad #de-todo ¡Hola! Aquí con este libro para ayudarlos con las fotos para sus portadas. Las fotos no son mías, son obtenidas del internet. No es necesario dar créditos, lo único que pido es que cuando hagan una portada con alguna foto de aquí me la envíen por Twitter para ver cómo les quedó. Por aquí les de...

Desde que empezaron a llegar, todos los fines de semanas estoy barriendo plumas, y es que mis gatas descubrieron la maravilla de cazar seres alados los viernes. Aprovechan las corrientes de frío para atraparlas en los corredores, en las esquinas, en los escondrijos del patio. Pero es bastante incómodo escuchar los aleteos desesperados y ese crujir de huesos a media noche o bajo la luz despiadada del día.

A veces trato de rescatar a las víctimas emplumadas en cuestión, pero siempre me llevo la sorpresa que es inútil intentarlo. Las víctimas ya está herida de muerte irremediable. No se puede hacer mucho cuando las alas están quebradas o el cuello fracturado. A veces me miran con ojos de “Sálvame”, con ojos de “Me voy a morir y te veo por última vez”. Esas heridas certeras no se curan. Acaricio sus bellas cabezas sobre mi regazo y les digo: “Si vuelven a nacer, no traten de salvarme ni de ser encantadoramente dulce”. Lloro un par de lágrimas y las dejo donde las encontré para que la adorable muerte termine de alcanzarlas con un zarpazo limpio. Al día siguiente, no encuentro los cuerpos del delito, ni siquiera hay sangre, ni vísceras a la vista. Sólo hay un despojo de plumas regado por todo el patio. Las gatas, bien alimentadas, se lamen las patitas, las orejitas y los bigotes sobre un el cojín. El cojín que escogieron para expurgarse las culpas. Están tan felices. Tan a gusto, que no puedo creer que son culpables de un asesinato y que ayer se cenaron la carne cruda y la sangre fresca de un ser volador.

En la esquina de la cocina hay un cuenquito de comida, rebosante de croquetas rellenas con sabor a tierra y mar, que no le harán caso en todo el día porque hay un dulce y tibio ángel en sus pancitas. Un ángel de verdad. Y yo detesto a los ángeles.

Texto escrito por Krisma Mancía en noviembre de 2011

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Esta entrada fue publicada el 9 febrero, 2018 por en Texto propio.