KRISMÁTICA

El tintero de Krisma Mancía

Diario de pequeños infiernos (II)

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Fotografía vía Pinterest.

 

Por Krisma Mancía

[12 de agosto de 2010.
Noticia: Encuentra cuerpo decapitado de una niña.
La primera versión de la prensa es que la niña iba sola a la escuela. ]

Tiene sólo seis años de edad y sola recorre tres kilómetros a pie para llegar puntal a clases. Lleva en su bolso la tarea que le dejó su maestra y va contenta entre cafetales. Esa mañana ha llovido y las quebradas están lisas. No se detiene a cortar flores para su maestra. Se le hace tarde. Recuerda la vez que se entretuvo y le salió el Lobo Feroz. Aprendió la lección: ya no habla con Lobos Feroces porque su mamá le dijo que la semana pasada ellos le subieron la cuota de cincuenta dólares mensuales para que no las mataran.
En la carretera siempre se encuentra con otros niños que caminan agarrados de la mano de sus madres. Ella no tiene mamá que la acompañe. Su mamá se quedó cocinando los tamales que irá a vender más tarde. Pero esa mañana, Caperucita tiene mala suerte. Se le olvidó un lápiz y regresa a casa. Para llegar más rápido toma un atajo. Caperucita es lista. Medalla de oro a las niñas listas.
Los Lobos Feroces han perseguido a Caperucita desde hace muchos días. Con mucho cuidado ha planificado el momento preciso para cazarla. Hoy tienen suerte. Caperucita ha tomado un atajo. Corren detrás de la presa que no se da cuenta que la persiguen. La pata derecha del un Lobo Novato jala del bolso. El corazón de la niña se detiene por un momento. El Lobo Feroz no tiene piedad. La espalda de la niña cae de un golpe en un matorral. El Lobo le escupe en la cara. El Lobo le tapa la boca. El Lobo le gime al oído mientras la viola. El Lobo se limpia el lodo de las patas. Un Lobo Novato se da cuenta de que no respira y tiene un lapso de ternura y arrepentimiento. Un leve temor a que los descubran le surca en las orejas. El Lobo Feroz le arranca la cabeza a la niña con un corvo mohoso. Los Lobos escapan con el trofeo. Lobo Novato viaja en bus con la cabeza de la niña y la tira en un pozo abandonado. Cada Lobo se va a la cueva que le corresponde. Lobo Feroz se baña. Lobo Novato se gradúa de Lobo Feroz.
La niña no vuelve a casa. Jamás volverá. A lo lejos escucha la voz de su padre que la llama desesperado. Grita su nombre. El nombre que llevó por seis años. Más lejos está el gemido de su madre. Y más allá, otras voces que no reconoce, pero que también gritan su nombre.
Y yo me pregunto: ¿cuántas Caperucitas caminan solas en los cafetales?

Artículo publicado en ContrAcultura, 10 de diciembre de 2010

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Esta entrada fue publicada en 25 enero, 2015 por en Uncategorized y etiquetada con , , , , .