KRISMÁTICA

El tintero de Krisma Mancía

Trilces trópicos: Una editorial, una antología

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Por Luis Alvarenga

Recientemente se presentó la antología Trilces trópicos. Poesía emergente en Nicaragua y El Salvador, compilada por el poeta y editor catalán Joan de la Vega, en la editorial La Garúa. La literatura centroamericana gozó de una atención importante en los años ochenta, por razones que nada tenían que ver con la propia literatura. El que la poesía salvadoreña y nicaragüense hayan sido el objeto de una antología en España debería ser llamativo. ¿Qué es La Garúa y qué significado tiene esta selección de poetas de dos países centroamericanos?

La Garúa

Garúa es una llovizna fina en algunos países sudamericanos, pero también es la editorial que dirige Joan de la Vega, poeta nacido en 1975 (que, por cierto, no se ha valido de su proyecto para autopublicarse. Sus títulos han visto la luz en otras editoriales). Un joven poeta catalán convertido en editor es algo que no debe extrañar a nadie. Cataluña, y en particular, Barcelona, tiene una rica tradición editorial, en la cual han sido muchas veces escritores, o personas con una gran sensibilidad hacia la literatura, los que han impulsado proyectos editoriales independientes que, con el tiempo, se han convertido en grandes editoriales, particularmente en los años de declive del franquismo. Pienso, por ejemplo, en el escritor Carlos Barral, uno de los artífices de la difusión en España de grandes nombres de la literatura latinoamericana, en Ester Tusquets y en otros más. De la Vega no hace otra cosa que ratificar una tradición catalana. Esto es lo que hay que considerar al pensar que La Garúa es una editorial independiente en un medio editorial sumamente exigente. Y no es que con esto se dé por descontado que la editorial dirigida por Joan de la Vega es buena. Hay que remitirse a la trayectoria de la editorial y luego sacar conclusiones.

Las ediciones de La Garúa comenzaron en 2004, con tres títulos de poesía, los tres de excelente factura, tanto como objetos (el trabajo editorial no es únicamente levantar textos, sino crear soportes para la lectura) como por su contenido: Iconograma, de Màrius Sampere; Una extraña alegría de vivir, de Sandro Penna y Los bosques de Wisconsin, de José Antonio Arcediano. Ninguno de ellos es un joven amigo del joven editor; por el contrario, se trata de figuras importantes de la poesía catalana e italiana.

Joan de la Vega se ha preocupado mucho por enterarse de qué se está escribiendo en Latinoamérica. De ahí que La Garúa haya organizado un certamen de poesía hispanoamericana, en el cual la salvadoreña Krisma Mancía fue la ganadora, con Viaje al imperio de las ventanas cerradas. Naturalmente, La Garúa le publicó el volumen.

Trilces trópicos, una antología de poesía salvadoreña y nicaragüense

No es de extrañarse, entonces, que De la Vega haya acometido la tarea de hacer una antología de la poesía de El Salvador y Nicaragua. El resultado es el libro Trilces trópicos. Poesía emergente en Nicaragua y El Salvador. Los poetas nicaragüenses son, en orden de aparición, Camilo Amaru Abarca, Héctor Avellán, Ezequiel d’León Masís, Francisco Ruiz, Eunice Shade y Douglas Téllez; los salvadoreños son, citando en idéntico orden, Luis Alvarenga, Carlos Clará, Alfonso Fajardo, Jorge Galán, Osvaldo Hernández, Krisma Mancía, Nora Méndez y Susana Reyes.

En mi caso particular, De la Vega mantuvo una comunicación estrecha a lo largo del proceso editorial. Me pidió una ficha biobibliográfica, de tal manera que lo que aparece en el libro no es invento o error de nadie. Además, al tener en sus manos la primera versión del texto diagramado, tuvo el cuidado de enviármelo en formato PDF, para que lo corrigiera. Supongo que tuvo con los autores ese mismo cuidado, lo cual confirma que La Garúa puede ser una editorial independiente, pero no por ello menos profesional.

En el prólogo, De la Vega considera que el acercamiento a la literatura hispanoamericana ha sido sesgado, dirigido “únicamente a consolidar una moda o a un grupo afín a una determinada estética para excluir y perjudicar la opuesta, en caso que la haya. En lugar de radiografiar con un tajo transversal el panorama literatito suele prevalecer la impronta subjetiva con e fin de perpetuar determinados grupos generacionales de poder y sumar nombres a su estética con la intención de refrendarla. […] De este modo se explica la llamativa ausencia de autores latinoamericanos nuevos en el panorama editorial español. A esto se suma la dificultad que supone averiguar de primera mano las tendencias o voces que están surgiendo en estos momentos desde cada uno de los puntos del vasto continente. Se debe lamentar, entonces, esta situación de desconocimiento mutuo, de ausencia de puentes entre autores jóvenes españoles y centroamericanos, a pesar de los nuevos canales de comunicación en red” (pp. 7-8).

 

El antólogo no da una valoración general de los poetas incluidos en el volumen; únicamente se limita a afirmar que “los autores que componen este compendio no responden a un simple perfil pseudoizquierdista con el que nos hemos acostumbrado a observar y catalogar a los autores americanos. Superado ya el caudillismo postrevolucionario, y gracias a una nueva óptica, desasosegada y autocrítica, próxima a la más alta tradición literaria, es destacable en estos escritores jóvenes su capacidad de renovación y transgresión líricas” (p. 9).

No estoy en posición de valorar la selección; lo que puedo decir es que resulta interesante la visión de alguien que se encuentra ajeno al medio cultural local y que no está condicionado por el mismo. A lo mejor, los autores seleccionados, sin excepción, todavía no han desarrollado a plenitud sus elementos más prometedores —y esto lo escribo, no como reproche a De la Vega, pues no tengo nada que reclamarle: al contrario; sino como autocrítica— y que hay mucho trabajo por hacer, sin descartar, por supuesto, los logros de cada cual. Los más viejos de los autores antologados  rondan los treinta y siete años; los más jóvenes no llegan a los treinta. La poesía es una cuestión de constancia, de tal manera que un poeta de cuarenta años está empezando a escribir.

El trabajo de Joan de la Vega resulta importante para difundir la poesía salvadoreña y nicaragüense en España. El libro suscitó un comentario parco y un tanto acre en El País, pero el comentarista tuvo un acierto: destacó entre toda la selección los méritos de la obra de Jorge Galán, lo que prueba que una antología es una botella al mar, la apuesta personal del antólogo para el futuro. También es una oportunidad para que en los dos países centroamericanos se conozca lo que se está haciendo en el otro país, pues el desconocimiento es todavía mutuo, pese a la cercanía geográfica. Trilces y tristes trópicos.

(Publicado en el suplemento cultural Tresmil del Diario CoLatino el 28.10.06)

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Esta entrada fue publicada el 5 enero, 2015 por en Uncategorized.