KRISMÁTICA

El tintero de Krisma Mancía

Relatos del nuevo mundo: entrevista

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Fotografía de Mayra Oyuela, Nicaragua 2009

A sus 30 años, Krisma Mancía es una poeta que no puede creer en la falta de originalidad, con la perfección como su estructura y dos obras publicadas, tiene confianza en el camino que está recorriendo la literatura salvadoreña que cada vez más sale de su encierro.

Por Xenia Oliva

A Krisma Mancía le atormentan las imágenes que pudiera no absorber. Le persigue la perfección, las reglas rotas y una leve adicción al tabaco. Como poeta de la nueva era literaria salvadoreña, aún sin nombre, vive de cortar tradiciones y de esperar nuevas voces.

¿Cree que la literatura salvadoreña cuenta  con un espacio y apoyo necesario para desarrollarse?

Hay apoyo. La Casa del Escritor es un apoyo. Yo no podría decirme escritora sino hubiese comenzado por La Casa del Escritor, hay otros lados que son muy autónomos y son grupos de personas que se reúnen y que conversan sobre literatura. Se les puede dar apoyo moral a los jóvenes escritores, publicándoles sus libros, dándoles espacio y hay lugares así. Incluso sino hubiera lugares los escritores se reunirían de todos modos.

¿Es posible que talentos en la poesía o cuentos no hayan podido desarrollarse debido a problemas económicos?

He conocido gente que ha venido de muy, pero muy abajo. Lo que está sucediendo ahora es que los escritores son de clase media para abajo. Antes hacer literatura o escribir era de clase media para arriba. Ahora lo que estamos viendo es proletariado escribiendo. Y escribiendo bien. Yo creo que no hay nivel económico que te lo prohíba. Si escribes, escribes.

¿Considera que su generación ha logrado crear un sentido de renovación? ¿De desligarse del legado de anteriores generaciones de literatos?

Es una discusión que ha venido planteándose mucho, porque hablan de una tradición literaria y lo que están haciendo ahora los escritores jóvenes es ver más allá. Es ver hacia fuera. Si nos quedamos con la tradición seguiríamos escribiendo igual. Lo que vemos ahora son muchas voces, diferentes voces, con muchas técnicas. Con manejos de temas, con visiones de mundo muy distintas. Entonces están viendo más allá. Quieren llegar a un nivel competitivo internacional, que eso es lo que estamos tratando de hacer. No quedarnos acá. Si yo quiero ganar un premio en España, lo gano. Porque tengo calidad. La tradición ya no puede parar a la gente.

 

¿Cómo ve la labor de los jóvenes literatos?

Yo veo mucho trabajo ahora, mucha más elaboración que en las anteriores generaciones. Mucho más depurado, con propuesta propias. Quieren a sus escritores, los respetan. Eso es muy importante, respetan a su tradición, pero también no quieren dejarse arrastrar por la tradición. Quieren hacer cosas nuevas. El lenguaje es tan elástico que se puede estirar y se puede moldear y puedes ocupar la misma palabra con otro significado y eso es lo que han visto. No hay normas para no ocupar ciertas palabras, o no hay reglas que no se puedan romper. Pero siempre hay reglas básicas que tú tienes que saberlas, porque para romperlas hay que conocerlas. Eso es el arte.

¿Existen conflictos entre sus compañeros escritores?

No, yo creo que es generacional, porque entre escritores no mucho. He visto envidias. Por ejemplo, cuando yo gané el premio de La Garúa, la gente se me aventó diciendo que ese premio no tenía validez. Y no me atacaron mis contemporáneos sino gente que ya era mayor, de otra generación. Los jóvenes tenemos que batallar con gente que está arriba, en vez de que nos ayuden. Nos den sus conocimientos para seguir perfeccionándonos, nos ponen el dedo y nos bajan. Quizá ellos piensan para que no nos elevemos demasiado. Para que no nos creamos escritores a primas y a primeras. Es generacional, porque con mis compañeros yo me siento muy bien, incluso con la gente menor, diez años menor que yo.

¿Ha considerado en irse del país y seguir publicando en el extranjero?

En irme del país, no. No me he sentido tan obligada a eso, pero yo creo que este país necesita mucho de su propia gente y uno está aquí por algo. Si uno se va es porque realmente no hay otra salida. Hay gente que se va porque no tiene otra alternativa. Yo veo aquí que se pueden hacer cosas, que es un terreno bien árido y bien fértil a la vez.

Yo quisiera publicar en mi país siempre. Mi primera obra fue publicada aquí y la siguiente ya en España. Lo que pasa con las distribuidoras aquí es que no ven afuera. Hay solamente una editorial estatal y ella no ve para afuera. No voy a seguir publicando con una editorial que no piensa distribuir a nivel ni Centroamericano. Hasta que no solucionen eso no seguiré publicando en El Salvador.

¿Considera que hay una división entre los temas que trabajan los escritores al de las escritoras? ¿O realmente no hay una separación?

Quieren crear una división. Quieren poner así como que las mujeres están en la onda feminista y que los hombres se toman más en serio las cosas. Y realmente no es así. Si uno se queda que uno es feminista, ahí te quedaste. Si quieres hacer literatura feminista, contra la violencia femenina, ya no escribes para ti. Sino para otros, lo que ellos quieren escuchar. Lo que tú tratas de hacer como escritor es escribir como sólo tú puedes decir. No hay literatura de mujeres, ni sólo de hombres.

                                                          Detrás de las letras
Entre sus contemporáneos Krisma Mancía ha sido una escritora con bastante éxito a nivel internacional, ella lo adjudica a haber sido parte de los talleres de La Casa del Escritor.
  • Mancía formó parte de la primera generación del taller literario La Casa del Escritor ubicada en la casa donde vivió Salarrué en Los Planes de Renderos.
  • Su primer libro publicado fue La Era del Llanto en 2004. Dicha obra sólo puede encontrarse en El Salvador.
  • El libro Viaje al imperio de las ventanas cerradas fue publicado en Barcelona.
  • Su publicación se llevó a cabo en Barcelona ya que fue la obra por la que ganó el premio internacional Garúa en 2005.
  • Mancía fue la primera mujer y poeta de El Salvador de su época en ganar dicho premio.
  • Admite que nunca piensa en el lector, que todo lo que escribe es para su satisfacción.
  • Actualmente, Mancía sigue siendo parte de La Casa del Escritor y continúa apoyando sus actividades.
  • El trabajo de La Casa del Escritor es facilitar información a los nuevos escritores. Un lugar donde simplemente se pueda hablar de literatura.
Fuente: Krisma Mancía y libro “La era del llanto”.

Entrevista publicada en Relatos del nuevo mundo,  el 27 de abril de 2010

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Esta entrada fue publicada en 27 abril, 2010 por .