KRISMÁTICA

El tintero de Krisma Mancía

[Los escritores] No somos especiales: Entrevista con Krisma Mancía.

Bendito sea el Messenger. Éramos los cuatro editores de la Genérica, en cuatro puntos diferentes de Centroamérica (tres en El Salvador y uno Guatemala) hablando de la misma cosa: Los dos libros de la poeta Krisma Mancía (San Salvador, 1980). «La era del llanto» (Dirección de Publicaciones e Impresos, Colección Nueva Palabra, San Salvador, 2004) y «Viaje al imperio de las ventanas cerradas» (La Garúa, Barcelona, 2006). ¿Y porqué una entrevista vía internet con Krisma? Porque ya habíamos leído otras conversaciones publicadas en la web, de las cuales muy pocas satisfacían nuestras preguntas sobre esta autora; ganadora de la convocatoria Nueva Palabra de DPI, en El Salvador y del premio internacional de poesía joven de la editorial La Garúa, de Barcelona, en los años 2004 y 2006, respectivamente.

Y como en Genérica no creemos que lo breve sea necesariamente bueno, el resultado fue una entrevista larga, audaz, rica en coloraciones y reveladora sobre el quehacer y visión de una poeta salvadoreña que ha sabido posicionarse en el escenario de su país y otras latitudes.

REVISTA GENÉRICA-INSTINTOS SOBRE EL ARTE: Háblanos de ti ¿En dónde creciste? ¿Cómo fue tu infancia y adolescencia?

KRISMA MANCÍA: Yo nací en medio de la guerra civil. Mi padre era obrero y mi madre ama de casa. El lugar donde crecí fue el municipio de Ciudad Delgado y allí pasé todo la infancia y mi adolescencia. Allí estudié en colegios privados cercanos a mi casa.

Los pocos recuerdos de infancia los veos con tintes violentos a causa de la guerra, el miedo ambiental que una niña no logra entender del todo. Sin embargo, crecí feliz a lado de mis padres. Mis primeros siete años fueron de soledad, pues era hija única. Todas las atenciones y los mimos de los abuelos eran para mí, pues era la primera nieta. Desde pequeña fui muy sensible y con el humor cambiante. Mis padres eran muy pacientes conmigo ante mis variantes cambios emocionales. Después llegó mi hermana y mi hermana me llenó de seguridad hasta que llegué a la adolescencia.

Yo siempre los miraba a mis padres con libros en las manos. Eran libros raros de teología y filosofía espiritual, además de las grandes obras de la literatura universal. Cuando tenía nueve años mi padre me regaló un libro especialmente para mí. Un libro bello, “Azul”, de Rubén Darío. Y toda mi vida escuché poemas que mi madre recitaba o leía. Mi padre le gustaba mucho leerme poemas de Federico García Lorca a la menor provocación. La música también era muy selecta. El sueño de mi madre era que aprendiera a bailar folklore salvadoreño, pero nunca tuve la intención de bailar. Una decisión que ahora lamento.

Además crecí entre costumbres y liturgias extrañas que nada tenían que ver con lo católico o lo que ahora se llama cristiano. Y como una forma de protegernos y alejarnos a la realidad social y política, que estremecía al país, ellos cerraban las puertas y las ventanas ante cualquier peligro. En el interior de la casa se encendían inciensos con la esperanza de enseñarme la liberación de mí ser por medio de la meditación, y trataban de que apreciara la belleza y la naturaleza de todas las cosas. Los libros se convertían en balsa de salvación. Leer era natural y el conocimiento era lo principal en mi hogar.

Cuando llegué a la adolescencia todo fue una serie de cosas inesperadas. Después de los Acuerdos de Paz, mi padre perdió su trabajo en el IRA (Instituto Regulador de Abastecimientos) junto con miles de personas. Los Acuerdos de Paz no fueron favorables para nuestra familia y la crisis económica empezó a golpearnos con fuerza. Pero sobrevivimos. De la noche a la mañana, mi padre, se convirtió de obrero a comerciante y por tal fue su esfuerzo que en mi casa nunca nos faltó el pan en la mesa, los zapatos o el vestido, los libros y el colegio.
Toda mi adolescencia la considero dolorosa y traumática. No sé… no volvería a mi rebelde adolescencia. Y ahora no quiero reflexionar acerca de ella. Sólo tengo un recuerdo grato de esa época: que escribía y escribía incansablemente en mis cuadernos y un día soñé que sería escritora.

RGISA: ¿Qué significa para ti la poesía?

KM: Para mí la poesía es revelación e investigación interior de uno mismo. No creo en la inspiración ni en el sentimentalismo romántico. Creo en el diseño, la música, la imagen y el ritmo de un poema. Un poema que sea capaz de hacerme sentir emociones y sentimiento imposibles de olvidar transmitidos, únicamente, por la palabra escrita.

RGISA: ¿Cómo nace tu amor por la ella?

KM: Desde siempre.

RGISA: En Algún momento tuviste que empezar a escribir. ¿Aún recuerdas esas primeras escrituras? ¿Cómo eran?

KM: Cuando creces en una familia donde la literatura era natural, pues también es natural querer escribir y leer. Desde niña, como a los nueve años cuando estaba en tercer grado de primaria, recuerdo que desde allí escribía en libretas de dibujos. Bueno, a esa edad no tienes mucho que contar pues no se tienen las herramientas, ¿verdad? Lo que no recuerdo era de qué trataba el contenido de esos primeros escritos. La verdad es que trato de olvidarlo. Pero aún guardo algunos cuadernos de la adolescencia. Muchos cuadernos que están allí como un recuerdo de lo que fui y de lo que sentía y pensaba en esos momentos. Son cuentos, relatos y poemas que no vale la pena mencionar o publicar. No tienen calidad ni originalidad. Nada más que son mis cuadernos de ejercicios, recuerdos personales y con mucha intuición de lo que yo creía que era la literatura. Cuando te profesionalizas adquieres más autocrítica de lo que sirve y no. Y estoy conciente que el contenido de esos cuadernos no funciona como literatura. Lo que funciona es lo que he escrito en estos seis años pasados, al decidir que iba a escribir con seriedad y que a la literatura me dedicaría.

RGISA: Un artículo de prensa en elfaro.net te describe escribiendo poemas de «Viaje al Imperio de la ventanas cerradas» junto a tu hija recién nacida ¿Qué significó para ti la maternidad? ¿Cómo dispones esa parte de ti con la literatura?

KM: No tiene nada que ver la maternidad en mi trabajo literario. Uno es lo que es en cualquier lugar y circunstancia de la vida. Mi hija no es un obstáculo para alcanzar mis objetivos. Ser madre no tiene nada que ver con mis poemarios. Dispongo mi tiempo en lo que creo necesario. Si no escribo me muero. Así de simple. Si dejo de escribir mi hija no tendrá una madre feliz.
Siempre hay momentos para escribir. Aunque tengas niños pequeños a los cuales atender y cuidar.

RGISA: Muchos han dicho (Paz, Ashbery, Benedeti) que la poesía tiene hoy un público minoritario y que es una especie de bastión de resistencia contra el mercado ¿Porqué tan poca gente lee poesía hoy?

KM: Porque hay muy poca poesía interesante que leer. Así de sencillo. ¿La poesía como bastión de resistencia contra el mercado? Mira a quien citas: Paz y Benedeti, que son autores que representen la buena salud de la poesía, ni de calidad poética. ¿De qué se quejan? A los lectores no le puedes exigir leer algo que no les apele a algo interesante y ellos fueron de interés momentáneo por alguna causa social y que tiene su fecha de vencimiento.

RGISA: ¿Tiene esto que ver con el objetivo de la poesía, con el rol del/la poeta? ¿Cuáles crees que son ese «objetivo» y ese «rol»?

KM: (Risas) ¡Vamos! El escritor, escribe. Nada más. Su rol es ser lo que es y nada más.

RGISA: En ese sistema de «roles» ¿cómo ves la militancia (sexual, política, activista, etc.) desde el verso?

KM: Desde un verso es muy poco lo que se puede hacer. Para tener militancia, pues mejor te vas a un partido político y, desde allí, a luchar por un cambio social. La poesía no levanta marchas sindicales, ni es la manera de “despertar conciencia”. Y si lo que quiero es que la gente escuche ideas a través de la poesía, tampoco es la opción. No se pierdan. Los objetivos son diferentes.

RGISA: Entonces porqué leemos poesía. ¿Cuál crees que el móvil del verdadero/a lector/a de poesía?

KM: ¿Leer? ¿A qué te refieres con “leer”? Si te refieres que para qué sirven las lecturas en voz alta de parte de algún escritor o otra persona que lo realiza en un escenario… permíteme decirte que a lo mejor es una forma de llevar la poesía a los demás, pero la poesía no está hecha para leerse en voz alta. La poesía (y la literatura en general) está hecha para ser leída en intimidad. Leemos poesía porque es una necesidad humana y espiritual, porque a través de ella nos encontramos a nosotros mismos- Y si el texto poético es bueno, entonces podemos vernos reflejados (identificados) en ella.

RGISA: Ahí viene la pregunta típica: ¿Cuáles son tus autores/as favoritos/as?

KM: Federico García Lorca, Alejandra Pizarnik, Vallejo, Joaquín Pasos, Cortázar, Borges, Álvaro Menen Desleal, Claudia Hernández, Hugo Lindo, Elena Medel, Stoker (por Drácula), José Saramago, Gabriel García Márquez, muchos más.

RGISA: Desde tu lectura ¿Qué pasa hoy con la poesía centroamericana?, ¿Qué crees que se está haciendo de interesante en ella?

KM: Mira, con el perdón de los compañeros de los países centroamericanos, creo que El Salvador, en materia poética, tiene más potencialidad que los otros países. Veo que en mi país, valga la molestia, será donde se gesta un movimiento literario muy interesante guiada por los jóvenes que ahora son menores de 30 años. Yo tengo una gran fe en eso y creo que en algunos años será evidente.

RGISA: Claro, han de haber nombres y características. ¿Cuáles serán las características de ese movimiento literario del que hablas? ¿Qué poetas prefieres de la centroamerica de hoy?

Hacer pronósticos no es mi especialidad. No soy vidente para hacer una apuesta y decir nombres. No tengo idea de cómo será, ni cuándo tendremos un verdadero movimiento. Ahora no hay movimiento o generación de poetas. Hay gente suelta que escribe poesía y que no sabemos si en el futuro seguirá escribiendo.

Hay varios poetas centroamericanos a quienes admiro. Gente como los nicaragüenses Eunice Shade y Francisco Ruiz, y el tico Alfredo Trejo. En El Salvador hay muchos nombres de los que puedo mencionar, pero son muy jóvenes (menores de 30 años) y sin obra publicada. O sea, que hay que esperar a que surjan y se ubiquen para podernos mencionar. De los demás países centroamericanos aún espero que llegue alguien que vale la pena nombrar. Hasta el momento no me han convencido.

RGISA: Cuéntanos, ¿Qué sucede desde que decides enfrentar la hoja en blanco hasta que concretas un poema o proyecto?

KM: Eso: un papel en blanco donde escribir. Dadme un papel en blanco y escribiré. Lo demás es personal y me llevaría horas explicar mi proceso.

RGISA: ¿Tienes manías personales al escribir? Es decir, alguna hora, algún lugar, escribir a mano, a máquina o a cumputadora; en fin.

Escribo directamente en la computadora. Algunas veces a mano; depende de la ocasión. Prefiero la computadora por tener la facilidad de borrar, agregar y omitir palabras de la forma más rápida que tachar y volver a reescribir un poema a mano. Se me hace más fácil dominar un texto en la pantalla y tener un control de las palabras y de la corrección en el momento que lo necesito. Igual, sino existieran las computadoras creo que no me importaría escribir a mano o a maquina de escribir. No tengo una hora específica para escribir. Lo hago en el momento que tengo la oportunidad: mientras espero el autobús saco mi libretita; cuando estoy esperando a alguien, saco mi libretita, a media noche después de un sueño, saco mi libretita de la mesita de noche; si no tengo una computadora, es mejor llevar una libretita, etc. Obviamente mi lugar para escribir está en mi escritorio donde paso horas y horas frente a la pantalla y el teclado de la computadora. Vivo para escribir y a veces las noches no me alcanzan para seguir escribiendo.

RGISA: Atraviesan tu trayectoria una convocatoria y un premio de poesía importantes (El nueva palabra, de la DPI con el cual publicaste «La Era del Llanto» y el de La Garúa para «Viaje al Imperio de la ventanas cerradas») ¿Qué significó para ti ganar esos dos certámenes?

KM: ¡No se imaginan! Con la “Era del llanto” fue un golpe muy duro en términos de compromiso. Estaba asustada con mi primer paso en los escenarios del medio literario nacional con una publicación muy importante. Empezaba mi carrera con una buena publicación en la mejor editorial del país. Lo más lógico hubiera sido quedarme allí, donde todo el mundo termina, pero mi material literario me exigía buscar fuera de El Salvador y medirme en otros niveles al participar en un premio internacional. Mi meta era llegar a España o a otro lugar del mundo y no quedarme solamente como poeta nacional (de esos hay muchos aquí).

RGISA: Es de suponer que después de España hay otro lugar y/o alguna meta. Cuéntanos de ella.

¡Claro que tengo muchas metas! Esto sólo es el principio de mi carrera y tengo vida por delante. ¿Por qué tengo que quedarme con sólo dos publicaciones? No sé cuál será el próximo paso. Lo que estoy haciendo hoy es esperar a que algo suceda.

RGISA: ¿De qué manera crees que influyen los premios, becas o concursos en la creación literaria?

KM: Nunca he tenido una beca… de eso no podría hablarte.

Los premios y los concursos, creo que son una manera de darte a conocer, pero publicar no es lo importante. Publicar es la culminación de un proceso, igual como sucede con una obra de teatro donde los actores se preparan por un largo tiempo en formar un personaje, montarla, ensayarla y finalmente exponerla en un escenario. Los premios y concursos te ponen en situaciones escénicas donde estás desnudo ante la critica y el público, que no tendrá piedad en evaluarte de acuerdo a tu obra. Por lo tanto hay que prepararse porque el fin de una obra es compartirla.

RGISA: Ah, eso. Ya se ha oído a tantos/as escritores/as decir que su fin no es publicar su obra (o «compartirla», como dices) sino que es algo más íntimo. ¿Tienes algo que nunca publicarías?

Tengo poemas que jamás publicaría en vida. Por ejemplo, mis poemas de adolescencia o mis poemas de ejercicios. Porque no tienen la calidad comparada con mis dos libros anteriores.

RGISA: Como lectora, cuando algo sale al escenario ¿Qué es lo que esperas de esa nueva obra?

Espero una voz única, propia y original.

RGISA: En el primer poema de «la era del llanto» el/la/lo hablante se ubica en alguna post-guerra, en una llegada tardía. En una sociedad marcada por la violencia. ¿Cuál es esa guerra la que hablas?, ¿desde dónde construyen los poemas de «La era del llanto» su identidad?

KM: Hay muchos países que han sido o son afectados por alguna guerra. La era del llanto habla de una guerra, pero sin especificar el lugar. Mi intención no fue hablar de la guerra civil salvadoreña, sino hacer un mundo paralelo apoyada en las diferentes cosmologías (griega, japonesa, egipcia, hindú, etc.) que tratan de explicar el origen de el ser humano. Increíblemente todas esas teorías mitológicas tenían elementos similares como la guerra, la violencia, la naturaleza y el hombre en circunstancias mágicas. Ante eso hice mi propia versión, mi propia mitología.

RGISA: Otra cosa: En «La Era del llanto» la sección «La puerta de los suicidas» parte con una cita de Huidobro que dice: abre la puerta de tu alma y sal a respirar al lado de fuera; Y cierra con un «Diagnostico» que parece conducir a la búsqueda de cierta marginalidad ¿Qué tan marginal es la poesía de nuestra cotidianidad? ¿Existen aun los lugares «azules» a donde «salir a respirar al lado de fuera»?

KM: No tengo ni la mínima idea. ¿Soy marginal? Mira tú… y yo que creí que era muy cotidiana y urbana. ¿Los lugares azules? A ver… La puerta de los suicidas es para mí un hijo malcriado. Ahí hablo de los suicidas y de su proceso al suicidio, y para mis suicidas abrir el alma es una manera de morir.

RGISA: A diferencia de «Viaje al Imperio de la ventanas cerradas», «La era del llanto» parece más desesperado, más desencantado ¿Qué pasó entre uno y otro libros?

KM: No sé. Quizá a esa diferencia se le llama evolución poética. El Viaje al Imperio de las Ventanas Cerradas opté por una imagen poética más pausada y más sencilla, todo lo contrario a La era del llanto.

RGISA: En «Viaje al Imperio de la ventanas cerradas» nos aparece una Ofelia shakesperiana como motor de los poemas del libro ¿Porqué Ofelia? ¿Se trata de una reescritura del personaje?

KM: Le tengo un afecto a la Ofelia shakesperiana por ser un personaje secundario con una riqueza impresionante. No creo que mi Ofelia sea una reescritura, más bien está basada en los pocos datos que la obra nos muestra y la convertí en una Ofelia moderna dentro de un prisma. Mi Ofelia es la Ofelia que todos llevamos dentro.

RGISA: ¿Cuál es la «ciudad prometida» donde Ofelia es «extranjera»?

KM: Todos tenemos una ciudad prometida, el lugar ideal que imaginamos. Todos (en algún momento) nos sentimos extranjeros en el lugar donde estamos. Nos hartamos de la realidad, la rutina y de la sociedad en que vivimos. ¿Por qué no imaginar a una Ofelia saturada de la existencia actual?

RGISA: Tus temas y dinámicas entre «La Era del llanto» y «Viaje al Imperio de la ventanas cerradas» parece que han mutado considerablemente ¿Qué temas te interesan actualmente?

KM: Es una sorpresa, un secreto guardado en el fondo de mi armario.

RGISA: Actualmente, si tuvieras que elegir libros para llevarte a un viaje largo y lejano ¿Cuáles llevarías?

KM: ¡Las obras completas de Julio Cortázar! Sin duda.

RGISA: A pesar de que ya apuntamos arriba sobre la condición «minoritaria» de lectores/as de poesía; existe mucho activismo alrededor de ella. ¿Cómo ves los talleres, grupos, revistas, etc. de poesía que hay hoy en Centroamérica?

KM: ¿Ves? Eso te indica que si hay muchas personas a las que importa la poesía.

RGISA: Ajá. ¿Y cuál es tu opinión de ello? ¿De qué manera crees que talleres, grupos, revistas, etc. contribuyan a la poesía de hoy en Centroamérica?

Contribuyen a que muchas personas tengan un contacto directo con el quehacer literario. En un taller, grupo o revista literaria tienes una posibilidad de compartir, de sentarte y hablar apasionadamente de literatura. Crear lazos solidarios y de amistad entre las personas al tener algo en común de que hablar. Fortalecer conocimientos. Descubrir nuevas puntos de vista y discutirlas. Establece parámetros y (lo más importante) produce mejores lectores.

RGISA: Ah y tienes un blog. Parece ser que, aparte de los medios tradicionales de los que ya hablamos, el internet se está convirtiendo en una poderosísima carretera y herramienta literaria.

El Internet es una buena herramienta si la sabes utilizar. Allí encuentras todo lo que se te puede venir a la mente y puedes aprender muchas cosas. Para la investigación es un excelente medio. Sí, tengo un blog: www.infiernodeimagenes.blogspot.com. Es mi bitácora personal, mi manera de hablar de muchas cosas en una bonita página para compartir con los demás. Generalmente se piensa que un escritor es diferente. Tal vez en un blog los escritores tienen la posibilidad de acercarse a los mortales y demostrar que también son humanos.

RGISA: ¿En qué nuevos proyectos está trabajando Krisma Mancía?

KM: Tengo dos libros inéditos y en ésos estoy trabajando.

RGISA: ¿También guardados al fondo del armario? Parece que la sorpresa es un elemento muy importante para ti antes de salir al escenario. ¿Por qué?

KM: (Risas) ¿Por qué voy a explicar de qué estoy escribiendo? Vaya, es igual que explicar un chiste antes de contarlo, ¿no crees? No, los poemarios en los que estoy trabajando nunca estuvieron en el armario. Están sobre mi escritorio, impresos y listos para ser corregidos. Listos para mandarlos a alguna editorial y que pasen la prueba de fuego de un editor, de un jurado o de un consejo editorial. ¿Por qué tanta prisa en saber de qué tratan? Ya tendrán la oportunidad de saberlo por ustedes mismos cuando tengan el libro entre sus manos.

RGISA: Finalmente esta es una publicación dirigida en su mayoría por y para jóvenes como nosotros/as. ¿Qué le dirías a alguien que empieza a escribir poesía hoy?

KM: ¿Hoy? Difícilmente los que empiezan a escribir hoy, en este momento, los veremos brillar mañana. Me refiero que para escribir se requiere tiempo, paciencia, investigación, estudio… mucho estudio y sobre todo, trabajo. De la noche a la mañana, nadie es poeta. Los escritores de verdad no son aquellos que creen en la inspiración, las musas, en la escritura sistemática o en la iluminación. Son aquellos que se forman por medio de la lectura y el ejercicio de escritura a través de años. No somos especiales. Nada más que tenemos una visión de la vida diferente y que el único modo de expresar lo que sentimos es por medio de la literatura.

No soy buena para dar consejos, porque escribir poesía es cuestión personal. Si alguien se ha interesado por ella, lo único que les puedo decir es que escriban con pasión; pero con responsabilidad, disciplina y perseverancia. Sean autocríticos y crueles con sus propios textos. Sean concientes de sus limitaciones y tengan parámetros altos, o sea, admiren a grandes escritores y traten de escribir poemas que sólo ustedes pueden hacer. Imitar no es un pecado, sin embargo utilicen sus imitaciones como ejercicios estilísticos y jamás como los tomen en cuenta como un trabajo serio. Jueguen con el sonido de las palabras, la formas, las técnicas, los estilos… Nunca se limiten, ni se excedan en acumular palabras tras palabras, ya que caerían en la repetición absurda. Recuerden que el mensaje es importante y que las palabras tienen sentido. Nada más. Creo que eso es lo necesario para empezar.

Entrevista publicada en REVISTA GENÉRICA-INSTINTOS SOBRE EL ARTE, en noviembre de 2008
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Esta entrada fue publicada el 30 noviembre, 2008 por en Uncategorized.